La salvación, un tesoro que cuidar

buena nueva

“Un granjero chino, lleva 16 años excavando a martillo y cincel, una montaña guiado por un sueño que le desveló la existencia, de un tesoro en las entrañas de la provincia de Yunnan (suroeste), informó hoy el periódico China Daily. El rotativo cuenta que MaQingrong, de 62 años y natural del condado de Dayao, soñó en 1990, el hallazgo de una gran fortuna, escondida en la montaña de Maanshan, a escasamente 20 kilómetros de su aldea.

En el sueño, una niña vestida de negro, me guiaba hacia un misterioso palacio de piedra, donde hallaba importantes inscripciones, un cofre con un precioso tesoro y una estela de ZhugeJongming”, explicó Ma. 16 años, es bastante tiempo y a pesar de no lograr nada, este chino mantiene su esperanza y esa esperanza, lo impulsa a continuar”.

Muy buena la actitud del granjero, nada lo detiene, no pierde la esperanza de hallar su tesoro, sin embargo, el mayor tesoro que una persona puede hallar, no necesita de 16 años para encontrarlo, sólo minutos. Este tesoro, es el “Tesoro de la Salvación”. La palabra salvación, es tan común  escucharla  que muchos no valoran la implicancia de dicho término. Salvar, significa: “rescatar – guardar – librar – amparar – sanar – proteger  – prosperar – cuidar – recuperar – integrar – equilibrar”. En un sentido más exacto, es rescatar a alguien de un peligro inminente.

Tenemos por ejemplo, una persona que está atrapada en una casa que se está incendiando, necesita ser salvada del humo y del fuego. Ahora bien, tenemos que ser conscientes, de  que se encuentra en grave riesgo, en lo físico como vimos del fuego o cualquier otra cosa, que ponga en peligro su vida, pero, también tenemos el peligro espiritual, ese que se origina, como consecuencia de realizar acciones u omisiones contra la ley de Dios, lo que llevaría al que las realiza o sea al pecador, a perder su alma para siempre., porque  la paga del pecado, cuando no hay un verdadero arrepentimiento, es la  muerte, es decir, separación eterna de la comunión con Dios.

Jesucristo, pagó un precio muy alto para conseguir nuestra salvación, por tanto, ese sería el tesoro más valioso que podríamos llegar a tener; claro está, teniendo siempre presente, lo que verdaderamente se tiene que acumular para que pueda tener valor a los ojos de Dios. Con respecto a esto, Jesús fue muy claro en decirnos que no tendríamos que hacer tesoros en la tierra, pues todo lo que esta tierra ofrece es vano y pasará algún día, pero las cosas que son espirituales y que a lo mejor no se pueden ver con nuestro ojo humano o no se pueden tocar con nuestro dedo físico, esas si son eternas. Sabiduría grande la que Jesús mostraba con unas palabras tan sencillas vistas en lo humano, pero con una profunda enseñanza, en el ámbito espiritual: “Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mt 6, 21).

A raíz de esta cita, deberíamos preguntarnos qué tesoro estamos acumulando… ¿Será de salvación o de perdición? Porque si amamos algo más que estar con Jesús, si eso es así, entonces con toda convicción: ahí está tu corazón y debemos recordar que la vida cristiana, no debe ser otra cosa que amor de benevolencia del hombre, para con Dios y su prójimo. De ahí que, la caridad nos debe conducir a amar a Dios, sobre todas las cosas y, por tanto, a desear, buscar, y procurar su gloria y, al mismo tiempo, a buscar el bien de las almas, es decir, la eterna salvación de los hombres. De eso debe estar lleno el baúl, que guarda nuestro tesoro, por tanto, debemos alejar de nosotros, todo aquello que nos lleva a la perdición y  proteger todo aquello, que nos da vida eterna.

Este tiempo de cuaresma, es propicio para busquemos con todas nuestras fuerzas, renovar todo aquello que nos lleva a la salvación. Aún estamos a tiempo, la paciencia de Dios no se agota; Él, siempre nos está esperando, para ofrecernos una nueva vida, darnos el perdón reparador, que reforma nuestra existencia… Mientras estemos vivos, esa lucha no tiene vencimiento. Aprovechemos al máximo este tiempo  y dejemos que nos transforme y nos arrastre, renovados y llenos de esperanza hacia el misterio de La Pascua, el paso triunfal de la muerte a la Vida.

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