El Noviazgo (I Parte)

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José Díaz.- Los Encuentros Familiares de Venezuela, somos un movimiento que busca el bienestar familiar y, definitivamente, toda familia tiene como punto de partida el noviazgo, una etapa de la vida, en la que Dios debe ser el centro y en la que, especialmente, jóvenes y adolescentes, deben comprender la importancia que tiene y su misión. “Es un recorrido de vida, que debe madurar como la fruta, es un camino de maduración en el amor, hasta el momento en el que se vuelve matrimonio, con etapas que no deben ser quemadas, porque la maduración, se hace paso a paso”.

Uno de nuestros programas, inspirados por Dios y creados por el padre Gabriel Calvo, es el Encuentro de Novios y Novias. Un evento para parejas de novios, mayores de edad, que mantengan una relación amorosa estable y estén dispuestos a recibir la iluminación sacerdotal y el testimonio de los novios y matrimonios animadores, referentes a situaciones de la vida personal, conyugal y familiar cotidiana. Está dirigido preferencialmente, a quienes deseen vivir bajo la protección y el compromiso del sacramento matrimonial, en un futuro no muy lejano. Promueve, un estilo de vida entre dos personas, conscientes de sus diferencias individuales e histórico-familiares, quienes desean unirse para complementarse, amarse y servirse mutuamente, dentro de lo que se define como ”Vivir en Relación”, fiel y constante.

El ENN, es un programa que se inicia en un evento de fin de semana, para compartir conocimientos, experiencias, valores, sentimientos, temores, esperanzas, planes y posibles dificultades inherentes a las diversas áreas de la relación prematrimonial. Constituye una oportunidad excelente, para comenzar a sentir a Dios en la pareja. Lamentablemente hoy día, muchos jóvenes, ven el noviazgo como algo efímero o la sociedad nos dice que debemos tener tantas citas como queramos, pasando por tantas personas como sea posible, dejando a Dios por fuera, cuando Él, debe ser el centro.

Cuando uno está comprometido en una relación con alguien, es importante recordar el amar al Señor, por sobre cualquier otra persona y ver en esa persona el rostro de Cristo; por eso, no se debe mancillar la relación de noviazgo, con las relaciones sexo-genitales, antes del sacramento del matrimonio. Debemos amar y honrar a otros como a ti mismo y esto, ciertamente, es una verdad tanto para el noviazgo, como para la relación matrimonial.

 (Continuaremos la semana próxima)

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