La ayuda de Dios en el desierto

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“Un hombre se perdió en el desierto. Y más tarde, refiriendo su experiencia a sus amigos, les contó cómo, absolutamente desesperado, se había puesto de rodillas y había implorado la ayuda de Dios. – ¿Y respondió Dios, tu plegaria?, le preguntaron. -¡Oh, No! Antes de que pudiera hacerlo, apareció un explorador y me indicó el camino.”

Cuántas veces pasamos por situaciones difíciles donde la tristeza, el desánimo y el desaliento nos abruman. Es en estos momentos, en los que aún  más hay que confiar en el Todopoderoso. JESUS EN EL DESIERTOÉl usará para ello personas, circunstancias u otros medios, pero sabrás que fue Dios, quien dio la salida. Él se dejará encontrar para aquellos que lo buscan. Lo importante es no perder el deseo humilde de buscarle.

Aprendamos a poner nuestra esperanza en Dios, en medio de nuestras dificultades y a reconocerlo como nuestro Salvador. Digamos confiados: “He aquí a Dios mi Salvador, estoy seguro y sin miedo, pues Yahvé, es mi fuerza y mi canción, Él es mi salvación.” (Is 12, 2). Su amor, nunca nos deja en el desierto.