Actitud positiva siempre

buena nueva

“En un reinado muy lejano, existía un Príncipe muy apuesto, pero, con un pequeño defecto… era sordo. Pero, era un sordo muy feliz, su infancia fue muy hermosa, jugaba fútbol, pescaba, practicaba natación y amaba montar a su caballo llamado Rayo. Su padre enfermó un día y decidió que ya era hora de descansar, por lo que abdicó  al trono para que su hijo gobernara. Tremendo escándalo se formó en el Palacio con dicha noticia:

– ¡Es demasiado joven para gobernar!

-¿Cómo va a gobernar si es sordo?

– ¡El Rey se volvió loco!

Esos comentarios se escuchaban en todo el reino…pero el Príncipe ni pendiente. Llegó el día de la coronación y mucha gente se dirigió al palacio a protestar para que el rey se retractara de su decisión, pero aunque usted no lo crea, el Príncipe ahora convertido en Rey pensó que esa gente había ido  a apoyarlo, eso lo hizo sentir muy complacido, por lo que comenzó a trazarse muchas metas para que en su reino la gente fuera feliz.

A  la mañana decidió salir a visitar el pueblo para constatar las necesidades de sus habitantes, confirmó que había mucha pobreza. La gente saludaba al Rey y cuando daba la espalda murmuraba:

– No va a funcionar

-¿Cómo va a oír nuestras necesidades si es un Rey sordo?

Pero el Rey no los escuchaba, sólo les saludaba y al llegar al palacio anotaba en un pergamino todas las necesidades y las ideas que tenía para el mejoramiento del pueblo. Mandó a llamar a los mejores constructores, carpinteros y herreros de todo el reino y de los reinos vecinos.

Cuando comenzaron a llegar los cargamentos de madera y materiales de construcción, la gente comentaba y pensaban que el Rey iba a agrandar su reino, pero el Rey no les escuchaba, era sordo. Sólo les saludaba y sonreía.

Los constructores iniciaron su trabajo, construyendo casitas hermosas, por lo que la gente del pueblo pensaba: – esas casas deben ser para sus amigos visitantes. También se inició la construcción de una Iglesia, una plaza, un parque para los niños, un mercado y un pequeño hospital… y para sorpresa de todos, el Rey puso como ley, que los empleados tenían que ser del pueblo, quienes ahora percibían un sueldo para comprar alimentos y hasta enseres para sus humildes casitas. La gente estaba cambiando de pensar respecto al nuevo Rey.

Una vez finalizadas las obras el nuevo Rey convocó a todo el pueblo frente a su palacio y les dijo: – Ciudadanos del reino les invito a que me sigan para que observen algo. Lo siguieron y tras caminar pocos minutos se encontraron con unas casitas hermosas, la plaza, la iglesia, el mercado y el hospital. El Rey habló y les dijo:

– Sé que no soy perfecto, soy muy joven y aunque no puedo escuchar sus voces, no soy ciego, aunque no puedo oír sus palabras puedo ver sus necesidades porque mi corazón puede escuchar sus lamentos y por eso hoy les invito a ocupar sus nuevas casas, también tienen el mercado para que puedan comprar y vender sus alimentos, la plaza para que se entretengan y el parque para que sus hijos e hijas se diviertan, pero sobre todo les dejo la Iglesia para que tengan un lugar para que se encuentren con Dios, para que abran su alma y encuentren la paz.

Todos los habitantes del pueblo bailaban de alegría, pero, también estaban muy apenados, habían juzgado mal a su nuevo Rey, sin conocerlo, basándose únicamente en su condición, pero no conocían el alma noble que escuchaba a su gente. De ahí en adelante, los habitantes del pueblo se unieron para ayudarlo e inventaron un lenguaje de señas para comunicarse con él y compartir ideas. El pueblo fue creciendo organizadamente gracias a su noble rey sordo, quien nunca escuchó las palabras negativas”.

Esta historia nos enseña que la vida en sí misma nos presenta montones de retos día a día… pero nuestro reto más grande consiste en permanecer positivo, ante un mundo envuelto en situaciones difíciles, que hacen que la gente sea negativista, porque perdieron la fe y la esperanza, y como no esperan nada de la vida, lo que hacen es criticar, señalar y decirle al que se atreve a llevar a cabo sus metas que ¡No puede hacerlo!, ¡Que no lo logrará!

No permitamos que personas llenas de desesperanza, afecten nuestros planes e ideas y no dejemos que cualquier discapacidad que tengamos u obstáculo que se nos atraviese en el camino nos limiten, al contrario, tomemos  una actitud positiva y resolutiva que nos lleve a superarnos, a alcanzar nuestras metas, a sentirnos a gusto con nosotros mismos y, por tanto, con la vida.

 

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